Para Eugenio Florit
¿Qué curva suspendida de los cielos
—órbita, espejo, gozo de cristales—
se abate aquí en mi frente con un vuelo
de encendidas estrellas musicales?
¿Qué sustancia evadida de la tierra
viene en ángel, en luz, en hermosura,
en escala perfecta de locura
a darme la canción, el verso, el viento?
A darme, sí, la gracia en fina herida:
hilo sutil de miel que pone gusto
de cosa sideral a mi desvelo.
Por fijos ojos de dibujo adusto
asta de luz, serena al desconsuelo
que mana de la fuente de la vida.
1939