Aunque este manual trata de los cuidados del recién nacido, hay que comenzar por el principio, por lo que daremos unas breves pinceladas sobre los controles y los cuidados durante el embarazo. (Si tu hijo ya ha nacido, puedes saltarte este capítulo.)
En cuanto sepas o sospeches que estás embarazada debes visitar al ginecólogo (aunque lo ideal sería hacerlo antes: consulta preconcepcional). En esta primera visita, el médico hará una valoración general de tu estado de salud, te solicitará una analítica y saldrás de la consulta con las recetas para comprar ácido fólico y yodo. El riesgo de malformaciones en el feto (en el cerebro, en la médula...) disminuye considerablemente si tomas ácido fólico. ¡Pero debes empezar a hacerlo cuanto antes! Lo ideal sería incluso antes del embarazo.
Periódicamente debes someterte a controles clínicos (peso, tensión arterial, etcétera) y analíticos (sangre y orina). Los análisis, entre otras cosas, informan del estado de tus defensas contra algunas infecciones que pueden causar problemas al bebé. Así, la toxoplasmosis o la rubéola pueden pasar desapercibidas en la madre, pero causar importantes daños en un feto en desarrollo. Si no tienes anticuerpos (defensas) contra la toxoplasmosis, durante el embarazo debes evitar el consumo de alimentos crudos o poco cocinados (carnes, verduras, etcétera), y el contacto con gatos.
A todas las embarazadas se les hace la prueba del sida y de la hepatitis. Estas infecciones pueden transmitirse de la madre al hijo (generalmente en el momento del parto), pero si se sabe con antelación que una madre está infectada por alguno de estos virus, con los protocolos actuales se reduce espectacularmente el riesgo de contagio. Lo mismo ocurre con la sífilis o lúes. Ésta es una infección poco frecuente, pero su incidencia está aumentando. Con un sencillo tratamiento antibiótico durante el embarazo se puede curar a la madre y al bebé, evitando la sífilis congénita.
Hacia el final del embarazo te realizarán un cultivo del exudado vaginal, que informará de la presencia (o ausencia) de estreptococo B, un germen que puede infectar al bebé en el momento del nacimiento (véase el capítulo 26). En algún caso concreto pueden estar indicadas otras pruebas, por ejemplo, una amniocentesis para el análisis del líquido amniótico.
¿Y las ecografías? Son fundamentales porque suministran mucha información, sobre el bebé, el líquido amniótico, la placenta, etcétera.
Finalmente te recuerdo que es importante que procures tener una alimentación variada y equilibrada, y seguir hábitos de vida saludables. Entre otras cosas, debes evitar lo siguiente:
Alcohol: si estás embarazada no debes beber nada de alcohol, porque la ingesta de alcohol durante el embarazo puede provocar graves trastornos en el bebé (entre ellos, el síndrome de alcohol fetal). Y no hagas caso a quien te diga que «por una cañita no va a pasar nada». La doctora M.ª Luisa Fernández-Frías, de la Universidad Complutense de Madrid, lleva muchos años estudiando las causas de las malformaciones en los bebés. Y es tajante respeto a la ingesta de alcohol durante el embarazo: nada de alcohol. Sobre todo porque se desconoce la cantidad de alcohol que una embarazada puede ingerir sin riesgo para el feto.
Tabaco: los hijos de fumadoras son más pequeños al nacer. Además, los niños que viven en hogares donde se fuma, presentan muchos más problemas de salud: otitis, bronquitis, asma e incluso muerte súbita. ¡Aprovecha el embarazo para dejar de fumar! Es el momento ideal, porque tienes poderosas razones para cuidarte más. Muchas mujeres lo han conseguido. ¡Ánimo!
Café: tampoco debes abusar del café o las bebidas de cola con cafeína, sobre todo durante el primer trimestre del embarazo, ya que se ha demostrado un aumento de abortos y de otros problemas. Es mejor que tomes descafeinado.
Otras drogas: las drogas atraviesan la placenta y pasan al feto, por lo que pueden producirle malformaciones. Además, los hijos de madres que toman drogas (cocaína, heroína...) suelen presentar, al poco tiempo de nacer, a veces incluso en sólo unas horas, un verdadero síndrome de abstinencia (mono): están temblorosos e irritables, no descansan, sudan, vomitan, etcétera.
Medicamentos: como ya sabes, no debes tomar ningún fármaco sin consultar con el médico.
¿Y los tóxicos ambientales en el lugar de trabajo? La legislación española protege a la embarazada y a la madre que da el pecho, para evitar que en su trabajo se exponga a sustancias potencialmente peligrosas para el bebé (véase el Anexo 1).
RECUERDA
El embarazo debe ser un tiempo de alegría e ilusión, pero también es el momento de cuidarse bien. Por dos razones fundamentales: tu bebé y tú.