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COME ANIMALES QUE HAYAN COMIDO BIEN

La dieta de los animales influye muchísimo en la calidad nutricional y en los efectos para la salud de los alimentos que extraemos de ellos, ya sea carne, leche o huevos. Esto, que parece algo tan evidente, en realidad nunca se tiene en cuenta en la producción industrial en cadena, que no busca otra cosa que producir ingentes cantidades de proteína animal a un precio muy bajo. Esa obsesión ha transformado la dieta de la mayoría de los animales de los que procede nuestra comida, y eso ha afectado tanto a su salud como a la forma en que afectan después a la nuestra. Alimentamos a esos animales con una dieta altamente energética a base de cereales para conseguir que crezcan deprisa, aun en el caso de los rumiantes, que han evolucionado alimentándose a base de hierba. Sin embargo, incluso los animales que toleran bien una dieta de cereales están mucho más sanos cuando tienen acceso a pastos… y entonces su carne y sus huevos también lo están. Los alimentos que extraemos de esos animales contendrán tipos de grasas mucho mejores para la salud (más omega-3 y menos omega-6), además de niveles considerablemente superiores de vitaminas y antioxidantes. (Por esa misma razón, la carne de caza es también mucho más nutritiva; véase la regla número 31). Cuando estamos en el mercado, merece la pena buscar carnes y productos derivados del ganado de pasto… y pagar, si se puede, el precio superior que suelen pedirnos por ellos.