Estimado Mo Yan,
He recibido su carta. Gracias por tomarse su tiempo para escribir y recomendar mi relato a Literatura para los ciudadanos. No es sinceridad o arrogancia de borrachos —eso nunca— cuando digo que mi relato inicia unos nuevos horizontes artísticos y creativos y está lleno del espíritu del dios del vino. Si Literatura para los ciudadanos decide no publicarlo entonces los editores deben de estar ciegos.
He leído la novela que me recomendó, No me trates como a un perro. Me ha enfurecido, si quiere que le sea sincero. Li Qi, el autor, pisotea el sublime y sagrado esfuerzo que encierra lo que llamamos literatura y, si toleramos eso, no queda nada a salvo. Si alguna vez le conozco, le aviso, tendrá la mayor pelea verbal de su vida.
Está absolutamente en lo cierto cuando dice que si me aplico con diligencia en el estudio de mi oficio tendré un futuro brillante en la Tierra del vino y los licores y que nunca me tendré que preocupar de qué voy a comer mañana o de dónde voy a sacar ropa nueva; tendré una casa, estatus, dinero, y un gran harén de bellas mujeres. Pero soy un hombre joven con ideales que no se conforma con remojarse en el alcohol de su trabajo el resto de su vida. Quiero ser como el joven Lu Xun, que abandonó los estudios de medicina por una carrera literaria; quiero abandonar el alcohol por una carrera literaria, usar la literatura para cambiar la sociedad, para cambiar el sentido de la noción china de patria. Para conseguir este objetivo sublime perdería la cabeza o derramaría sangre, y desde el momento en que deseo hacer esto ¿cómo voy a preocuparme por las posesiones terrenales?
Muy señor mío, Mo Yan, mi corazón está puesto en la literatura, por lo que ni diez fortísimos caballos podrían apartarme de mi objetivo. Mi mente está decidida, por lo que no necesita tratar de cambiarla. Tengo miedo de que si lo hace mis sentimientos puedan cambiar y se conviertan en odio. La literatura le pertenece a la gente. ¿Por qué la gente tiene permitido escribir y yo no? Uno de los principios del comunismo previsto por Marx fue la integración del arte con la gente trabajadora y de la gente trabajadora con el arte. Por lo que cuando el comunismo lidere el mundo, todo el mundo será novelista como en Rusia. Por supuesto que ahora estamos en la fase inicial, pero en ninguna parte hay una ley de la fase inicial que diga que un Doctor en vino y licores no pueda escribir novelas ¿verdad? Por favor, señor, no trate nunca de ser como esos capullos que se dan a conocer y luego tratan de monopolizar el campo literario; cuando ven que otra persona escribe algo se ponen celosos. El proverbio lo explica mejor: «Los vaivenes del Yangtsé se llevan a algunos por delante, la espuma del río abre paso a aquellos que les siguen; las hojas nuevas reemplazan a las hojas viejas en un bonito bosque y los jóvenes finalmente triunfan sobre los ancianos antecesores». Cualquier reaccionario que piense que puede reprimir una fuerza ascendente es igual que «la mantis que trata de parar un carro que va en dirección contraria», «sobreestimar de manera trágica las habilidades de uno».
En nuestro instituto de investigación hay una mujer que se encarga de los materiales de consulta. Se llama Liu Yan, y dice que fue estudiante suya. Cuando era profesor de Política en la Escuela Militar de Baoding ella estaba en su clase. Me ha contado muchas historias interesantes que me han ayudado a hacerme una imagen más clara de usted. Me contó que una vez usted dijo cosas poco favorecedoras del famoso escritor Wang Meng. Les dijo que había publicado un artículo en el suplemento semanal del Diario de la Juventud china en el que exhortaba a los jóvenes escritores a alejarse del abarrotado y estrecho sendero de la literatura. Me contó que usted afirmó furioso: «¿Está Wang Meng en posición de monopolizar el panorama literario? Si hay comida todo el mundo come, si hay ropa todo el mundo va vestido. ¿Queréis que renuncie a la escritura? ¡Bien, pues yo voy a seguir de todas maneras!».
Cuando escuché esa anécdota, muy señor mío, me ventilé la mitad de un litro de vino. Estaba tan nervioso que me temblaban todos los dedos, la sangre se disparaba por mis venas y mis orejas estaban tan rojas como las peonías. Su comentario fue como un toque de rebato, una llamada de atención solemne a nuestro espíritu luchador. Quiero ser como usted fue en ese momento: entonces usted dormía entre la maleza, comía vísceras, le saltaban chispas de los ojos, usaba su pluma como un arma y prefería la muerte al deshonor.
Cuando oí las historias que contaba Liu Yan sobre usted y luego leí la carta que usted me mandó me sentí triste y desilusionado. ¡Lo que usted me anima a hacer es lo mismo que Wang Meng animaba a los escritores jóvenes (incluido a usted) a hacer entonces! Qué dolor me provoca todo esto. ¡Señor, muy señor mío, por favor no siga las pautas de esos individuos mezquinos y sinvergüenzas! No critique a los demás por sus mismos actos. Por favor no olvide el dolor de la herida en cuanto se le haya caído la costra. Si lo hace, acabará con la estima y el cariño, no sólo el mío sino el de decenas de miles de escritores jóvenes como yo.
Anoche escribí otro relato, a este lo he titulado «Carne de niño». En esta historia creo que muestro más madurez a la hora de adoptar el estilo narrativo de Lu Xun, convirtiendo mi pluma en un puñal afilado a la hora de despellejar la aparente y resplandeciente civilización espiritual y sacar a la luz la esencia brutal y primitiva de nuestra moral despreciable. Este relato puede considerarse un ejemplo de «realismo crudo». A propósito, le he echado el guante a esos que usan la literatura como un «arma» y son parte del «movimiento punk», es decir, utilizo la literatura para despertar al pueblo. Mi intención es lanzar un ataque violento contra todos los cargos venales y corruptos que viven aquí, en la Tierra del vino y los licores, y el relato debe ser considerado «un rayo de luz en nuestro reino de tinieblas», una versión moderna de Diario de un demente, de Lu Xun. Se lo incluyo junto a esta carta y espero ansioso sus comentarios críticos. «Un verdadero materialista no tiene miedo a nada» así que por favor, no sienta que debe andarse con rodeos sobre el tema. Diga simplemente lo que se le venga a la cabeza y no se ande por las ramas. Poner las cartas sobre la mesa es una de las mejores tradiciones del Partido.
Después de que haya leído «Carne de niño» si cree que es publicable le estaría agradecido si le encontrara un hogar. Naturalmente, sé que hoy en día se necesitan contactos incluso para mandar un cadáver al crematorio, por lo que conseguir que te publiquen un relato o un libro de ficción debe de ser imposible. Pero hay que encararse con ellos. Si tiene que invitar a alguien a una comida, adelante. Si es necesario hacer algún regalo, tiene mi aprobación. Yo corro con los gastos (por favor recuerde guardar los recibos).
Me ha llevado mucho esfuerzo acabar «Carne de niño», por lo que Literatura para los ciudadanos es mi primera opción. Tengo mis razones: Primero, Literatura para los ciudadanos es la revista Literaria «oficial» de China a la vanguardia de las nuevas tendencias. Publicar un relato ahí es mejor que publicar dos en una revista municipal o provincial. Segundo, quiero adoptar la táctica de «Céntrate en una cosa y olvídate del resto». ¡Esta es la única manera de entrar en la poderosa fortaleza de Literatura para los ciudadanos!
Li Yidou
Pd: Un amigo mío va a Beijing por negocios y le he pedido que le lleve una caja con doce botellas del más fino licor «Hormigas verdes», de la Tierra del vino y los licores; yo mismo he ayudado a producirlo en el laboratorio. Espero que lo disfrute.
Li Yidou